
… Javier, te llama la profe.- avisó Raúl a Javier.
Javier entró pensando nada más en que pasara el tiempo. No iba ha soportar hablar de su problema delante de esta. A medida que Javier hablaba, se entendía más con ella. Era obvió que se sintiera nervioso, hasta a veces no le salían las palabras de la boca. Después de haber pasado hablando medio recreo con ella, los dos llegaron a un acuerdo. Un poco doloroso para él pero solo tenía esa posibilidad. Cuando Javier salió al patio de una vez por todas, dio un mordisco al delicioso bocadillo que le había preparado su madre cuando otra vez Raúl lo interrumpió. Su compañero le dijo que se trataba de algo serio, pues le había llamado la directora. Y como Raúl bien dijo no eran buenas noticias. La madre de Javier había llamado al colegio para avisar a su hijo de la inesperada muerte de su abuelo. Javier, intento contener las lágrimas pero no podía, es como si su cerebro no obedeciera las ordenes del niño. A las cinco de la tarde, sus padres como era habitual, fueron a buscarlo. Javi, los notaba desconsolados. Pero con ánimo de poder afrontarlo. Fue allí cuando decidió contar toda la verdad. Fue un momento perfecto. Era tanto el dolor de los padres que comparada con la muerte del familiar quedó olvidada y Javier, escapó de un castigo que le dio suficiente experiencia para ser el matricula de honor de toda la clase.

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