
-Manuel, un 10, Silvia, un 8,75,…- Decía la profesora de Javier.
La cara de Javier, el hermano mayor de la familia Milá se vino abajo. Sus resultados en las notas habían empeorado cada vez más y no sabia que hacer para decírselo a sus padres. No pensaba en otra cosa. Llegaba a casa y sus padres le preguntaban:
-¿Qué tal el cole?
- Bien, bien.- Respondía él siempre.
Javier, temblaba ante ellos, pensaba en todas las formas para poder decírselo pero no podía. Si se lo decía, tenía clarísimo que lo castigarían, y si no se lo decía, el profesor llamaría a sus padres y éste les enseñaría las notas. Que hacer, decir, o callar, pensaba la cabeza de Javier. De repente, sus padres, entraron en su habitación y le aconsejaron que dejase de estudiar para el siguiente examen, ya que era muy tarde. Apagó la luz pero, él, tenía claro que no iba a suspender por nada del mundo ese examen. A la mañana siguiente en el colegio, después de haber hecho el examen…

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